“Cuando todo parezca ir contra ti, recuerda que el avión despega contra el viento, no a favor de él.” Henry Ford.

A día de hoy seguro que ya has identificado qué es importante en tu vida, habrás revisado tu mochila para limpiarla, identificando qué hay, qué te sirve y de qué quieres desprenderte.

También habrás identificado qué hábitos tienes en tu vida que te resultan útiles, cuáles crees que te perjudican y qué hábitos nuevos quieres incluir en tu vida. ¿Es así?

En el post anterior vimos cómo cambiar hábitos perjudiciales y seguro que ya estás preparado/a para ponerlo en práctica y empezar tu camino.

El camino hacia tus objetivos, hacia el desarrollo de nuevos hábitos, hacia la mejora de tus habilidades y hacia el aprendizaje continuo puede estar lleno de obstáculos, tentaciones y creencias limitantes sobre tus posibilidades de conseguirlo. Es posible que te creas esas creencias limitantes, que te rindas ante las dificultades, cedas a las tentaciones y empieces a pensar en abandonar, sustituyendo tu esfuerzo por resignación.

Con el paso del tiempo puede ser que te olvides de aquello que era importante en tu vida, aquello que es tu misión y vuelvas al sillón de la comodidad. Sí, quizás abandonar sea lo más fácil o lo más cómodo. Pero si abandonas la primera vez posiblemente será más fácil que abandones cada vez que encuentres obstáculos en tu camino y con el tiempo aprenderás que abandonar es más cómodo, más rápido y mejor porque dejas de sufrir. Al abandonar dejas de hacer, dejas de esforzarte y empiezas a poner excusas para tomar un atajo, un camino más cómodo y más rápido.

Los obstáculos que te encuentres en tu camino algunos te los pondrás tú y otros aparecerán. Habrá cosas que puedas controlar y otras cosas que no porque no están dentro de tu zona de influencia. Si algo depende de ti ¿Qué vas a hacer para asumir tu responsabilidad? Si algo no depende de ti, ¿Cómo vas a interpretar lo que ha pasado?

 ¿Qué obstáculos te pones en tu camino?

Creo que todas las personas tienen una misión y un potencial a desarrollar para hacer realidad esa misión, pero en algún momento aparecen tus barreras mentales: creencias limitantes, justificaciones, excusas, el victimismo que dificultan tu avance hacia la consecución de tus objetivos y hacia tu misión en la vida. Superar esas barreras no significa que consigas lo que quieres porque habrá cosas que no dependan de ti, pero tendrás más posibilidades de conseguirlo y aprender de los fracasos. Superar esas barreras te permite descubrir tu talento y superarte día a día, en lugar de quedarte enganchando/a en creencias como: “Yo soy así”, “No puedo hacerlo”, “No lo merezco”, ”No sirvo para esto.”

Como dice Cris Bolivar: “Cada ser humano es un espíritu libre que puede volar tan alto como le permitan los límites que se haya marcado a sí mismo.” Que consigas tu objetivo va a depender de tu motivación, de cómo interpretes lo que ocurre en tu vida y de las creencias que tengas.

Las creencias son juicios sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea. Según Beck y Ellis: “Los pensamientos distorsionados son pensamientos selectivos (“lentes desenfocadas”) que busco para justificar las creencias y están en la cabeza (son cognitivas). Las cosas en el mundo simplemente pasan; usted experimenta estos acontecimientos (A), inicia el diálogo consigo mismo (B) y luego experimenta una emoción (C) resultado de este diálogo interior. A no es la causa de C, B sí es la causa de C. Si el diálogo consigo mismo no se ajusta a la realidad y es irracional, creará emociones desagradables.”

¿Cuáles son tus creencias?

¿Qué creencias te movilizan para  alcanzar tu objetivo?

¿Qué creencias te limitan?

¿Quién decide qué quieres creer?

Te invito a escuchar este cuento y reflexiones sobre: ¿Qué obstáculos te pones tú en tu camino?

¿Qué obstáculos te encuentras en tu camino?           

Hablando la semana pasada con un amigo me decía: “lo que venga a mi vida está bien, lo que pase es por algún motivo, lo acepto y aprendo de lo que venga.”

Algunos obstáculos no los traes tú sino que son circunstancias que te encuentras en el camino y no dependen de ti. ¿Qué puedes hacer?

¿Qué es la resiliencia? Según E. Chávez y E. Yturralde (2006): “La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.”

Entre lo que te pasa, las circunstancias de la vida que ocurren y tu respuesta (lo que vas a hacer ante eso que ha pasado) hay un tiempo, más o menos extenso donde reside tu libertad de elegir qué actitud vas a tener y qué camino vas a seguir. Esa elección tendrá unas consecuencias y determinará tu futuro. ¿Cómo vas a interpretar el mundo?

Dice Victor Frankl: “El hombre, en última instancia, se determina a sí mismo y acaba siendo lo que hace de sí mismo. Depende de sus decisiones, no de sus condiciones. Las condiciones son las que son. Las decisiones son personales. Esta es nuestra verdadera libertad”.

Según Victor Frank: ”Todos debemos tener un sueño. Se puede conocer cuán realizada esta una persona por la dignidad que muestre tener frente a adversidades como ser prisionero de guerra o esclavo, estar gravemente enfermo, etc. La vida tiene un significado que el hombre tiene que descubrir; no encontrar el significado a tu vida te provocaría un “vacío existencial”. Aún frente a las circunstancias más adversas, sobreviven aquellos que entienden que sus vidas tienen significado y que tienen una misión que cumplir en la vida. Por supuesto, toda visión futurista tiene que estar enmarcada en unos principios de vida y en unos valores en los cuales creemos y los cuales estamos dispuestos a defender. El sueño se alcanza en la medida en que ponemos todo nuestro empeño en alcanzar nuestro ideal”.

¿Qué vas a hacer con las piedras que te encuentres en tu camino?

Poema anónimo sobre la piedra en el camino:

Sobre la piedra.

El distraído tropezó con ella.

El violento la usó como proyectil.

El emprendedor construyó con ella.

El caminante cansado la usó como asiento.

Para los niños fue un juguete.

Drummond hizo poesía con ella.

David mató a Goliat.

Michelangelo extrajo de ella la más bella escultura.

Y en todos los casos la diferencia no estaba en la piedra, sino en el hombre.

No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.

Te invito a leer este cuento del huevo, la zanahoria y el café y reflexiones: ¿cuál de los tres eres tú?

Friedrich Nietzsche dice: “Aquel que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo.” De ti depende elegir si abandonar o no, elegir o no comprometerte con tu aprendizaje, crecimiento y con tu misión en la vida.

Te invito a ver este vídeo. ¿Cómo vas a afrontar los obstáculos que te pones o los que te encuentres?

Publicado por Inmaculada Rodríguez.

Photo credit: Antranias