“A quien no se salva por sí sólo, nadie lo puede salvar.” Cesare Pavese.

Hace unos días vi la película: “El maestro del agua” una película dirigida por Russell Crowe que está ambientada en 1919 cuatro años después de la devastadora batalla de Gallipoli de 1915, en Turquía, un país inmerso en plena Primera Guerra Mundial. El granjero australiano Connor viaja a Estambul para descubrir la verdad sobre el destino de sus hijos desaparecidos en la guerra. Durante su búsqueda tiene una relación con una mujer turca, propietaria del hotel en el que se hospeda. Aferrado a la esperanza y con ayuda de un oficial turco buscará incansablemente a sus hijos para descubrir qué ocurrió con ellos. Una historia de alguien con esperanza, con un objetivo claro, resilente, con empatía y respeto hacia los demás.

En una de las escenas de la película el cuñado de la mujer turca, propietaria del hotel donde se hospeda Connor, discute con ella y la pega. Connor está en una terraza del hotel y  escucha la discusión. Entonces se dirige hacia donde transcurre la escena y pega al cuñado que la está maltratando. Pero entonces la mujer turca en lugar de agradecerle que la defienda se vuelve contra él, le regaña y de dice que no entiende nada. Viendo esa escena me recordó el triángulo de Karpman y pensé: ¿cuántas veces he ayudado a alguien con mi mejor intención y he salido escardada?

¿Qué es el triángulo de Karpman?

El triángulo dramático de Karpman es un modelo psicológico y social de la interacción humana en el análisis transaccional, descrito por primera vez por Stephen Karpman, en su artículo de 1968 «Fairy Tales and Script Drama Analysis».

En ese triángulo aparecen tres roles:

  • Perseguidor: Es todo aquello que la víctima considera el motivo de todos sus males. Por ejemplo: la crisis, el jefe, el trabajo, una enfermedad, una compañera, la edad, etc.
  • Víctima: Alguien asume ese rol cuando se pone la etiqueta de que no puede solucionar su problema y no se hace responsable del mismo, buscando a alguien que le resuelva el problema.
  • Salvador: Alguien asume ese rol cuando cree que puede solucionar el problema de la víctima y le dice qué es lo que tiene que hacer o lo hace por ella.

¿Cuándo se consolida el triángulo?

Si hay un conflicto entre dos roles Perseguidor-Víctima la respuesta es la huida o el enfrentamiento. Sólo cuando aparece el Salvador se boicotea la posibilidad de que la víctima pueda elegir qué hacer y entonces deja su responsabilidad en el otro, en el salvador. En ese caso la víctima no cree que es capaz de resolver un problema por sí misma y se queja de la situación y en lugar de afrontarla con responsabilidad busca a alguien, un salvador, que le solucione el problema. También puede consolidarse el triángulo cuando un salvador ayuda a alguien sin que le haya pedido ayuda porque cree que la víctima no puede resolver el problema por sus propios medios.

En algunos casos como en la escena de la película que he comentado el salvador interviene para ayudar sin que se lo pidan para solucionar el conflicto y no sólo no lo soluciona sino que acaba convirtiéndose en víctima de la situación.

¿Cómo se mueven estos roles en el triángulo?

Pueden moverse los roles de la siguiente forma: el salvador para salvar a la víctima persigue al que era antes perseguidor y entonces la víctima pasa a ser salvador del que era antes su perseguidor.

En el ejemplo de la película que os he comentado al inicio, el cuñado de la protagonista (perseguidor) está pegando a la mujer (Víctima) entonces Connor va en su ayuda (salvador) y pega al cuñado. Pero ¿qué ocurre? Oconnor (salvador) al pegar al cuñado pasa de ser salvador de la víctima a perseguidor del cuñado, el cuñado que antes era el perseguidor al recibir el puñetazo se convierte en Víctima, la mujer que antes era la víctima se vuelve salvadora de su cuñado justificando sus actos ante el que se ha comportado como salvador.

También pueden moverse los roles de la siguiente forma: La víctima se vuelve contra el salvador y le echa a él la culpa de lo que sucede y la víctima se vuelve perseguidor, el salvador se convierte en víctima y el que antes era perseguidor se convierte en salvador del que antes era salvador: “encima de que te ayuda le tratas así.”

En una segunda fase de la escena de la película se reflejan los cambios anteriores: la mujer turca que antes era la víctima se vuelve contra Oconnor, que ha sido su salvador culpándole de la situación, regañándole por haber pegado al cuñado y diciéndole que no comprende nada, convirtiéndose en perseguidora. Oconnor que era salvador se convierte en víctima y si hubiese entrado de nuevo en escena el cuñado, que al principio era el perseguidor, podría haber pensado “la salva y encima recibe ese trato”, pasando de perseguidor a salvador.

¿Ayudar o no ayudar?

Teniendo en cuenta todo lo anterior es posible que pienses: ¿no puedo ayudar a nadie? Te invito a ver este vídeo.

Creo que para ayudar a alguien en lugar de salvarle es importante creer que esa persona es responsable de la situación, no creer que sabemos más que nadie y que el otro no puede y por eso lo vamos a salvar. No creyendo que sabemos lo que el otro necesita sin haberle preguntado e imponiéndole lo que debe o no hacer.

Es posible que un compañero nos pida ayuda para hacer un informe. En este caso ¿no le podemos ayudar?

Puede ocurrir que esta persona no sepa cómo hacer un informe ¿Qué necesita? Quizás necesita que alguien le forme sobre cómo hacerlo. Puede ocurrir que no pueda hacerlo porque no dispone del programa informático necesario ¿Qué necesita? Quizás necesite alguna herramienta: un programa informático, un modelo de informe para saber qué aspectos tratar en el informe. También es posible que no afronte la situación porque no quiere, está desmotivado/a. ¿Qué necesita en ese caso? Quizás pueda necesitar conocer el motivo por el que es importante que haga el informe, el para qué del mismo.

En muchas ocasiones en lugar de dar a la persona lo que necesita vamos de salvadores y le decimos: “trae que ya hago yo el informe” como en este cuento de la mariposa.

Te invito a que pienses una situación en la que te hayas encontrado dentro de este triángulo y reflexiones:

  • ¿Qué roles has desempeñado?
  • Cuando desempeñas el rol de víctima ¿Cómo te reconoces? ¿Qué beneficios obtienes? ¿Qué puedes hacer diferente para asumir tu responsabilidad?
  • Cuando desempeñas el rol de Salvador/a ¿Cómo te reconoces? ¿Para qué actúas así? ¿Cómo crees que estás ayudando al otro? ¿Qué puedes hacer diferente para generar responsabilidad en el otro?
  • Cuando desempeñas el rol de perseguidor/a ¿Cómo actúas? ¿Qué resultados obtienes? ¿Qué puedes hacer diferente para salir del triángulo?

Como dice un proverbio chino: «Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida.»

¿Qué vas a hacer diferente para no quedar atrapado/a en el triángulo?

 

Photo credit: InspiredImages