«Quien no comprenda una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación». Proverbio árabe.

En algunas ocasiones escucho frases como estas: “En el trabajo tengo que controlar mis emociones”, “Si expreso mis emociones me verán vulnerable”, “Las emociones se quedan fuera de la empresa”. ¿Qué precio pagas por reprimir tus emociones en el entorno laboral? ¿Qué impacto tienen las emociones en tu desempeño laboral?

 ¿Qué son las emociones para ti?

Según Isabel Aranda: «Las emociones son reacciones psicofisiológicas automáticas ante un estímulo externo o interno, como un recuerdo o una visualización que genera toda una estrategia tipo para responder».

Son muchas las emociones, agradables o desagradables, que puedes experimentar en tu entorno laboral. Alegría cuando avanzas en tu proyecto y superas los retos. Tristeza ante el rechazo de un ascenso o la no consecución de objetivos. Sorpresa cuando alguien te felicita por tu trabajo. Miedo ante los cambios o situaciones de incertidumbre en tu empresa, ira ante la falta de respeto de tus superiores o colaboradores, etc.

Como dice Jorge Bucay: «No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones». Desde mi punto de vista esas emociones no las puedes elegir ya que son respuestas automáticas ante situaciones, son un filtro entre lo que ocurre y cómo lo interpretas y determinarán tu forma de actuar. ¿Qué puedes hacer entonces?

 ¿Qué precio pagas al reprimir tus emociones en tu empresa?

Ante una emoción creo que puedes hacer varias cosas:

  • Explotar y en este caso tu emoción sale de forma descontrolada y dices lo primero que se te pasa por la cabeza. ¿Te suena?
  • Reprimir o camuflar la emoción. Fisiológicamente no podrás reprimirla pero puedes no hacer caso a lo que te dice tu cuerpo o incluso negar lo que está sintiendo. Por ejemplo: si te sientes atacado/a y no escuchas tu cuerpo y dices no pasa nada, no me molesta ¿A quién estás engañando?
  • Aliarte con tus emociones.

Creo que el precio que pagamos por reprimir o camuflar las emociones es muy alto y tendrá efectos en nuestra salud y en nuestras relaciones con los demás.

Entonces, ¿Qué puedes hacer con tus emociones? En mi opinión puedes aliarte con tus emociones. Tomar consciencia de tus emociones, aceptarlas, escuchar qué información te dan, ¿Para qué te sirven las emociones?, revisar tus juicios y aprovechar toda esa información para decidir cómo quieres actuar.

La emoción lleva a un resultado aunque ¿Es el resultado que quieres? Descubre el poder de las emociones.

¿Qué relación hay entre emociones y resultados en el entorno laboral?

Un estudio sobre el afecto en el trabajo realizado por José Navarro y Manuel Velasco de la Universidad de Barcelona estudia las experiencias afectivas de los trabajadores y su impacto en el comportamiento de los trabajadores.

Según este estudio el afecto (emociones y estados de ánimo) surge de determinados acontecimientos que aparecen en el entorno laboral con carga afectiva. Todos los trabajadores/as no reaccionan de la misma forma ante esos acontecimientos, ya que algunos son más positivos y otros son más susceptibles. También el clima laboral va a influir en la aparición de determinados acontecimientos así como en la interpretación de los mismos.

Dicen los autores del estudio: «Una vez generado el afecto (emociones y estado de ánimo), lo determinante es que este afecto influye significativamente en el comportamiento del trabajador. La intensidad en el esfuerzo y la persistencia en el mismo viene influida directamente por las emociones y estado de ánimo experimentado previamente por el trabajador. Esta motivación es clave para el desempeño laboral y, en empleados que mantienen relaciones con clientes, por ejemplo, un factor clave considerado por el cliente. Experimentar reacciones afectivas positivas (emociones de felicidad y bienestar en el trabajo, y estados de ánimo positivos y activados, por ejemplo) incide en la formación de una evaluación claramente positiva hacia la organización, lo que conocemos como estar satisfechos laboralmente».

Estos autores proponen aumentar el afecto positivo y disminuir el negativo con algunas ideas:

  • Facilitar los eventos positivos. Por ejemplo, las celebraciones.
  • Contagio emocional positivo.
  • Cuidar a los trabajadores/as a través del respeto, la cortesía, la dignidad.
  • Favorecer una cultura de trabajo cooperativa.
  • Mejorar el comportamiento del cliente que incidirá en los empleados/as y en un mejor servicio.

¿Cómo contagiarte de emociones agradables en tu empresa?

Las personas pueden contagiar su emocionalidad en los distintos entornos en los que se encuentren: laboral, familiar, amigos, etc. Desde mi punto de vista contagiarse de emociones agradables puede influir en nuestra capacidad de hacer frente a las situaciones con éxito y facilitar relaciones de cooperación. No se trata de estar alegre siempre, ya que es útil sorprenderse, entristecerse, enfadarse, etc. porque todas las emociones tienen su función. Se trata de contagiarse de emociones que te permiten conseguir los resultados que deseas.

Te invito a ver este video sobre el contagio de las emociones.

¿Cómo vas a hacerte aliado/a de tus emociones?

Photocredit: PIRO4D