«Tu actitud, no tu aptitud, es la que determinará tu altitud.» Zig Ziglar.

Hace unos meses estaba paseando por la calle y hacía un frío horrible. Entré en una tienda para comprar algo y resguardarme del frío. Había dos cajas y me acerqué a una ellas, pero a medida que me acercaba a la caja sentía el frío que entraba por la puerta de la tienda. Cada vez que se abría la puerta automática entraba una corriente de aire frío que le daba directamente en la espalda a la cajera. La gente que estaba en la caja se estaba quejando del frío que entraba por la puerta. Sin embargo, me sorprendió que la cajera que recibía ese frío directamente en su espalda pareciera feliz y estaba sonriendo. Le dije: El aire frío que entra desde afuera te da directamente en la espalda ¿tienes frío? Me contestó con una sonrisa: «No tengo frío. Estoy bastante abrigada. Ya hace bastante frío fuera como para que lo haga aquí también.»

Me sorprendió la actitud con la que estaba afrontando la situación, su sonrisa y la alegría con la que estaba trabajando hizo que ciertamente sintiese más calor del que realmente hacía. No podía cambiar la situación, ni el frío, ni su posición, ni que se abriera la puerta automática cada vez que salía una persona. Aunque sí puedo cambiar algo, su actitud, que no sólo le permitió sonreír y estar feliz en su trabajo sino que hizo sonreír a la gente que estaba atendiendo y el frío desapareció momentáneamente. Cuando salí del centro me fijé en que había dos cajas, en la más alejada no entraba el frío del exterior pero en la más próxima sí, que es donde estaba esta cajera que comento y sin embargo, había más clientes en la caja donde hacía más frío. ¿Casualidad? Creo que no.

¿Qué es la actitud?

Según la RAE la actitud es «el estado del ánimo que se expresa de una cierta manera.»
«Una actitud es la forma en la que un individuo se adapta de forma activa a su entorno y es la consecuencia de un proceso cognitivo, afectivo y conductual

¿Cómo identificar la actitud? Parece que la actitud es como un sentimiento interior que percibimos al ver al alguien comportarse de una determinada manera. Desde la perspectiva de la psicología, las actitudes pueden hacerse tangibles de tres formas: a nivel ideativo, conductual o emocional. Por ejemplo, en el caso que he comentado al principio la cajera se comportó de forma amable con los clientes, aquí la actitud se muestra a nivel conductual. La cajera tiene unos pensamientos, por ejemplo: «voy a ser amable con mis clientes.», aquí la actitud se expresa a nivel ideativo y esos pensamientos generan una emoción: alegría, que es la expresión a nivel emocional.

Hay actitudes positivas y negativas. Las actitudes positiva permiten a la persona afrontar las situaciones de forma más efectiva y emocionalmente más sana. Sin embargo las actitudes negativas dificultan afrontar la situación, afectan la relación con los demás y con su entorno. ¿Quién elige una actitud u otra? Como dice Victor Frankl: «El hombre, en última instancia, se determina a sí mismo y acaba siendo lo que hace de sí mismo. Depende de sus decisiones, no de sus condiciones. Las condiciones son las que son. Las decisiones son personales. Esta es nuestra verdadera libertad.»

Denis Waitley, en su libro la ventaja del ganador, declara: «los verdaderos líderes de negocios, de la comunidad profesional, la educación, el gobierno y el hogar también parecen acercarse a una talla especial que los separa del resto de la sociedad. La talla especial no está en una noble cuna, en un elevado coeficiente intelectual o en el talento; está en la actitud no en la aptitud.»

En mi opinión no es suficiente el talento, ni la experiencia para conseguir el éxito sino que también es necesaria una buena dosis de actitud positiva. Como dice Victor Küppers en este video: «V= (C+H)*A.  ¿Cuánto vales tú como persona? La C son los conocimientos, la H es la habilidad. Para todo en la vida hacen falta conocimientos, para todo en la vida la habilidad y la experiencia cuenta y mucho, y luego viene la actitud. ¿Qué es lo importante de la fórmula? La C suma, la H suma pero la actitud multiplica.»

Como he descrito en el ejemplo de la cajera, las actitudes pueden influir en la forma de actuar de cada persona y son contagiosas por lo que no sólo van a condicionar el comportamiento individual sino también el grupal. ¿Cuántas veces hemos visto como una persona se crece ante las dificultades y eso genera un sentimiento de admiración y queremos imitarlo?

Dicen que somos la media de las cinco personas con las que nos relacionamos. Por lo tanto, las personas adoptan las actitudes de aquellos con los que pasan más tiempo. Aunque, como las actitudes son contagiosas, también lo son las negativas. Si dejas una manzana podrida al lado de otras posiblemente todas acaban pudriéndose, ya que una actitud negativa no sólo perjudica a la persona que tiene esa actitud sino que también perjudica a las personas que la rodean. ¿Te contagias con las actitudes de los demás? Te invito a ver este vídeo.

Entre las circunstancias de la vida que algunas puedes cambiar y otras no y la respuesta ante las mismas está tu libertad de elegir qué actitud vas a tener y qué vas a hacer. Esa elección tendrá unas consecuencias y determinará tu futuro. ¿Cómo vas a interpretar el mundo?

Creo que siempre soy libre y responsable de elegir mi actitud. Nadie tiene el poder para conseguir que cambies de actitud si tú no quieres. Nadie puede conseguir que te rindas si tú no quieres rendirte. Nadie puede quitarte tu libertad de elegir con qué actitud afrontar lo que te ocurre en la vida. Todo es cuestión de actitud.

Dice Jim Rohn: «Debido a nuestra actitud, decidimos leer o no leer. Por nuestra actitud, decidimos intentar o darnos por vencidos. Por nuestra actitud, nos culpamos a nosotros mismos por nuestros errores, o culpamos tontamente a otros. Nuestra actitud determina si amamos u odiamos, decimos la verdad o mentimos, actuamos o posponemos, avanzamos o retrocedemos; y por nuestra propia actitud, nosotros, y sólo nosotros, decidimos si tendremos éxito o fallaremos.»

A pesar de las circunstancias siempre puedes elegir vivir como las flores. Te invito a leer este cuento sobre vivir como las flores.

Hay gente extraordinaria que con conocimientos, habilidades y una gran actitud ha cumplido sus sueños.

¿Qué actitud decides elegir en tu vida profesional y personal?

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