«Tu cuerpo es templo de la naturaleza y del espíritu divino, consérvalo sano, respétalo, estúdialo, concédele sus derechos». Henri-Frédéric Amiel.

Escuchar al cuerpo: La semana pasada una clienta me comentó que tenía que tomar una decisión pero no sabía qué hacer y tenía muchos dolores de cabeza. Le pregunté: ¿Qué opciones tienes? y escribió todas las opciones posibles que se le ocurrieron. Después valoró todas las opciones, escribiendo los pros y contras de cada una de ellas.

Le dije: Has valorado las opciones desde la cabeza, ahora: ¿Qué te dice tu corazón? Se quedó en silencio. Después le pregunté: ¿Qué te dicen tus tripas? Después de un largo silencio me contestó: «Sólo escucho lo que me dice mi cabeza pero no escucho lo que me dice mi corazón ni lo que me dicen mis tripas. Quizás esos dolores de cabeza que tengo me quieran decir algo».

Le invité a que valorase las opciones preguntando a su corazón y después a sus tripas. Al valorar las opciones desde su corazón y sus tripas en un momento determinado me dijo: «Esta opción me da «mala espina». Le pregunté: ¿Qué significa eso? «Siento que no es una buena opción». Le pregunte: ¿Dónde lo sientes? «Siento un malestar en el estómago que parece que me está avisando de que no es una buena opción y sin embargo si elijo esta otra opción tengo una sensación de tranquilidad en el estómago».

¿Cuántas veces te han presentado a alguien y has sentido mariposas en el estómago? ¿Cuántas veces te han propuesto un negocio y sientes que se te arruga el estómago? ¿Cuántas veces tu cuerpo te está lanzando señales que no escuchas?  Esas señales de tu cuerpo encierran una especie de sabiduría interior de la que no eres consciente.

El segundo cerebro

Michael Gershon, profesor y director del Departamento de Anatomía y Biología celular de la Universidad de Columbia, considerado como el padre de la Neurogastroenterología publicó en 1999 el libro: «The second Brain». En este libro señala que el Sistema Nervioso entérico (SNE) tiene neurotransmisores que operan en el cerebro. Dice que existe una extensa red de neuronas de más de 500 millones, situadas entre las dos capas musculares de las paredes del sistema nervioso entérico. Esta red neuronal envía y recibe impulsos de forma bidireccional entre el cerebro y el estómago. Por lo tanto, el cerebro afecta al estómago y éste al cerebro. Además el 90% de la serotonina, el neurotransmisor de la felicidad, se produce y se almacena en el intestino. Según el profesor Gershon: «El SNE jamás compondrá silogismos, escribirá poesía o abordará el diálogo socrático, pero a pesar de ello es un cerebro».

Además en la medicina tradicional el vientre es el centro de la energía y en las artes marciales japonesas también el vientre es el centro vital.

Cuerpo, lenguaje y emoción.

Como dice Epíteto: «Se necesita más que un buen cuerpo. Tienes que tener un corazón y alma que los acompañen».

Parece que en Occidente se ha dado mucha importancia al cerebro y el cuerpo ha pasado a segundo nivel. Pero creo que el cuerpo está mandando continuamente información al mundo exterior y a nosotros mismos. Quizás sea el momento de empezar a escuchar lo que nuestro cuerpo nos transmite.

Como dice Gandhi: «¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto en lo que a mí concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior».

En mi opinión estamos rodeados de numerosas interferencias del mundo exterior y de un exceso de información continuamente en el que nuestra voz interior queda silenciada. Pero esa voz interior creo que sabe mucho más de lo que creemos y se comunica con nosotros de distintas maneras: sueños, imágenes, recuerdos, tensiones, enfermedades. Esa voz interior nos habla de nuestro verdadero yo, de nuestros valores, nuestras emociones, de nuestras necesidades, de nuestros miedos…Para escucharla creo que es necesario hacerlo a través del silencio, desconectando del mundo exterior, tomando consciencia de nuestro cuerpo, de nuestras sensaciones, nuestras tensiones, emociones, etc. Nuestro cuerpo expresa lo que somos y también puede ser un puente que nos permite relacionarnos con los demás. Según Richard Bandler: « El 97% de la comunicación es no verbal».

Leonardo Wolk dice: «Los seres humanos son seres lingüísticos, el lenguaje es generativo y a través de él coordinamos acciones. Pecaríamos de reduccionismo si no reconociéramos al humano también como un ser corporal, emocional, energético, espiritual. Hay un lenguaje verbal, otro corporal y también un lenguaje emocional. La capacidad de acción depende no sólo de nuestras reflexiones, procesos mentales o del raciocinio; requiere también de una disposición corporal, energética y emocional».

Luego si somos lenguaje, cuerpo y emoción puede ser interesante alinear estos tres ejes: nuestra mente, nuestras emociones y nuestro cuerpo. Ese cuerpo que se expresa con su propio lenguaje y que a través de nuestras tripas se comunica con el cerebro, de forma bidireccinonal como hemos visto, siendo el segundo cerebro. Creo que la clave está en equilibrar estos tres ejes ya que cualquier cambio en uno de ellos afectará a los otros. Según Rafael Echevarría: «Posturas físicas, emocionalidad y lenguaje se comportan entre sí de forma congruente y se influencian mutuamente».

Cuerpo y enfermedad.

Thérese Bertherat dice: «En el cuerpo quedan impresas todas las vivencias que tenemos desde que nacemos. Con el tiempo se van acumulando en él frustraciones, obligaciones, tensiones… que hacen que el cuerpo se ponga rígido y pierda elasticidad con la que nacimos».

En mi opinión la forma que tenemos de vivir se expresa a través del cuerpo y las situaciones conflictivas tienen un impacto en el cuerpo. Teniendo en cuenta la conexión entre los pensamientos, emociones y el cuerpo los conflictos que se establecen en nuestra mente se expresan a través de nuestras emociones, que son la expresión corporal de nuestro cuerpo y éste lanza mensajes con su propio lenguaje, muchas veces en forma de enfermedades. Ya sabemos que el cuerpo grita lo que la boca calla.

Según Carl Gustav Jung: «La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre».

Desde mi punto de vista si tomamos conciencia de lo que nos dice el cuerpo podemos entender cómo estamos viviendo una situación y cómo podemos resolver los conflictos desde el cuerpo y la mente de forma diferente.

Tomar consciencia.

Para empezar a tomar consciencia de tu cuerpo te invito que realices este ejercicio:

Cierra los ojos y respira profundamente tres o cuatro veces. Recorre tu cuerpo desde los pies hasta la cabeza y pregúntate en cada parte de tu cuerpo:

  • ¿Cómo está mi cuerpo?
  • ¿Qué siento en esta parte de mi cuerpo?
  • ¿Qué quiere decirme mi cuerpo?
  • ¿Qué necesita mi cuerpo?
  • ¿Qué puedo hacer para cubrir esa necesidad de mi cuerpo?

Te invito a leer el cuento: La sabia voz del vacío.

Ahora que ya sabes cómo escuchar a tu cuerpo: ¿Para qué no escuchas lo que te dice?

Photo credit: DieterRobbins