«Si bien las metas son importantes, tener un plan de acción es vital para el éxito de esas metas. Tener una meta sin un plan de acción es como querer viajar a un nuevo destino sin tener un mapa.» Steve Maraboli.

Si has leído el post anterior y has reflexionado sobre lo que te propuse habrás definido qué quieres realmente en tu vida, cuánto estás de comprometido/a con ello y habrás valorado cuánto te vas a arrepentir si no haces todo lo que depende de ti para conseguir lo que quieres.

Si ya sabes lo que quieres recuerda que por mucho que lo desees creo que es necesario que creas que puedes conseguirlo, ya que como dice Henry Ford: «Tanto si piensas que puedes como si piensas que no, tienes razón.»

En mi opinión también es importante que averigües cuánto estás de comprometido/a en hacer todo lo que depende de ti para conseguir lo que quieres. ¿Qué estás dispuesto/a a hacer para conseguir lo que quieres?

Es posible que si sólo lo deseas pero no estás convencido/a de que puedas conseguirlo y tampoco estás comprometido/a al 100% esa torre de sueños se desmorone rápidamente.

Descubre tus caminos.

Te invito a que reflexiones sobre cómo vas a llevar a cabo lo que quieres:

¿Qué opciones tienes para alcanzar lo que quieres?

¿Cuáles son los pros y contras de cada opción?

De esas opciones ¿Cuál eliges poner en marcha?

Para llegar a tu destino puedes ir por distintos caminos, encuentra el tuyo. Te invito a que escribas todas las opciones posibles que se te ocurran, cuántas más mejor y que analices detenidamente cuál es la opción mejor para ti. ¿Qué te dice el cuerpo con cada opción? Recuerda que a veces el cuerpo grita lo que la mente calla, por lo que puede ser interesante que escuches lo que te dice tu cuerpo sobre cada una de las opciones. Con toda esa información que te da tu cuerpo elige la opción que más te convenga para llevarla a la práctica.

Plan de Acción.

Ahora que ya has elegido la opción a poner en marcha te invito a que diseñes tu plan de acción, aquellas estrategias a seguir para conseguir lo que quieres.  

Es posible que tengas muchas ideas en la cabeza y quieras hacer muchas cosas en ese plan de acción para conseguir lo que quieres. Eso puede generarte cierto estrés por lo que te invito a que pongas foco en lo importante, simplificando todo lo posible y diciendo no a aquellas cosas que no son importantes para implementar tu plan de acción.

Te animo a que leas el cuento: Centrarse en una sola cosa.

Para que puedas poner el foco en lo importante y diseñes tu plan de acción adaptado a ti te invito a que reflexiones con estas preguntas:

¿Qué vas a hacer en concreto?

¿Cómo lo vas a hacer?

¿Cuándo?

¿Qué recursos tienes?

¿Cuáles son tus fortalezas? Tus fortalezas están basadas en todo aquello que te gusta, que te apasiona, lo que se da bien hacer. Es posible que desde esas fortalezas te sientas más fuerte para seguir con tu plan de acción y superar cualquier obstáculo que te encuentres en tu camino.

Te invito a que reflexiones sobre tus fortalezas y escribas 4-5 que te caracterizan y pregunta a las personas que te conoce bien cuáles creen que son tus fortalezas. ¿Qué coincidencias hay entre las fortalezas que crees que tienes y las que te han dicho?

¿Qué recursos necesitas?

Es posible que necesites apoyarte en otras personas, rodearte de personas que ya hayan conseguido tu objetivo para motivarte, buscar modelos a seguir. ¿En qué personas puedes apoyarte para conseguir lo que quieres?

También puedes necesitar además de recursos personales otro tipo de recursos materiales.

¿Qué te puede impedir llevar a cabo tu plan de acción? ¿Cómo vas a afrontar los obstáculos que te pongas o encuentres en el camino?

Es posible que en algún momento aparezcan tus miedos sobre lo peor que puede ocurrir, tus autoboicoteadores. Recuerda que sólo un 8% de nuestros miedos se cumplen y el resto son historias que nos creamos en nuestra mente.

¿Qué es lo peor que puede pasar? Ponte en esa situación y desde ahí ¿Qué alternativas tienes?

¿Cómo vas a medir tus avances? ¿Cómo te vas a recompensar por tus logros?

Según John Maxwell: «Las personas exitosas desarrollan diariamente hábitos positivos que les ayudan a crecer y aprender.»

Cuando empiezas a incluir cambios en tu día a día puede ser que al principio te resulte difícil hasta que lo conviertas en un nuevo hábito.

En relación con tu plan de acción ¿Para qué te sirven los hábitos? Nos permiten ahorrar tiempo y energía al tener automatizados diferentes acciones y así podemos realizar varias tareas al mismo tiempo.

        ¿Qué hábitos tienes en tu vida que te resultan útiles para conseguir lo que quieres?

¿Qué hábitos tienes que crees que te perjudican?

¿Qué hábitos nuevos quieres incluir en tu vida?

¿Cómo cambiar hábitos perjudiciales?

Durante el plan de acción quizás te ayude definir cómo vas a recompensarte por los logros que vas consiguiendo y destinar momentos vacantes que te permitan recargarte de energía y renovarte para que las apliques en tu día a día.

Como dijo Leonardo da Vinci: «De vez en cuando desaparece, tómate un pequeño descanso, para que cuando vuelvas a tu trabajo tu juicio sea más acertado. Toma cierta distancia, porque así el trabajo parece más pequeño, la mayor parte se puede asimilar en un abrir y cerrar de ojos y la falta de armonía y la proporción es más fácil de ver.»

¿Qué actividades vas a incluir en tu agenda para destensar el arco? Por ejemplo: hablar con un amigo/a, ver una película que te guste, recibir un masaje, dar un paseo.

En las sesiones de coaching con mis clientes les invito a que plasmen por escrito su pan de acción. De esa forma al escribir tu plan de acción se retiene, almacena y se reproduce mejor, facilitando el aprendizaje y aumentando el compromiso del cerebro con el plan de acción.

Desde mi punto de vista la mejor manera de conseguir tus objetivos y que no se queden sólo en el papel es actuar, actuar y actuar. Ahora que has definido tu plan de acción: ¿A qué te comprometes? Y si no consigues los resultados que esperas ¿Qué puedes hacer diferente?

Te invito a leer este cuento sobre el gusano y la flor.

Como dice Alan Cohen: “No esperes a que las condiciones sean perfectas para empezar, el empezar hace las condiciones perfectas.”

¿A qué esperas para poner en marcha tu plan de acción?

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